WhatsApp
Print
Facebook

Una historia real de cómo el acompañamiento transforma vidas

“Cuando Dios quiere tener una relación personal con nosotros Él quita a personas y cosas de nuestro camino.” — Amy

Casi inmediatamente después de haberme sumado al estudio bíblico de Cru detrás del edificio de medicina de mi universidad, una chica me invitó a tomar café y pasar un tiempo juntas semanalmente. Hablábamos de la vida y también estudiábamos la Biblia. Leíamos muchos versículos y cada vez mis ojos se abrían a su máxima capacidad al descubrir qué decía Dios sobre la vida y las instrucciones que nos ha dejado para conocerlo, amarlo y vivir una vida que sea agradable para Él.

Amy —quien siempre me pagaba el café, (gracias Amy)— tenía la habilidad de escucharme sin hacer caras, aun cuando le contaba barbaridades (sí, locuras de las mías). Una de las cosas que marcó ese inicio de mi caminar con Dios fue algo que ella me dijo:
“Eli, cuando Dios quiere tener una relación personal con nosotros, Él quita personas y cosas de nuestro camino.”
Lloré como por dos días porque sabía que hablaba de mi novio. Nada de lo que pasaba en esa relación agradaba a Dios. Pero no me sentí juzgada. En realidad, esos tiempos con ella eran lo mejor de mi semana.

Amy generaba un espacio de escucha activa, gracia abundante y el doble de Palabra de Dios. Siempre tenía un versículo para todo. Me daba más de la Biblia que de ella misma. Y aunque yo ni siquiera me denominaba cristiana en ese tiempo, ella decidió invertir su tiempo, energía y recursos en mí. Ese acto cambió mi vida. Meses después, entregué mi vida a Dios y lo recibí como mi Señor y Salvador.

Incluso cuando no podíamos vernos en persona, Amy propuso leer Efesios juntas, un capítulo al día, y al final del día compartir por mensaje los versículos que más nos habían hablado. Fue en esos días cuando entendí que lo que verdaderamente cambia la vida es la Palabra de Dios.

Con el tiempo, supe que eso se llamaba discipulado: un tiempo de reír, llorar, preguntar, escuchar, leer, descansar. No puedo pensar en una mejor manera de haber comenzado a caminar con Jesús. Amy se convirtió en mi mamá espiritual, y gran parte de mi llamado a las misiones comenzó ahí, en cada café, cada conversación, cada versículo, cada oración.

Hoy, más de 10 años después, en otra etapa de mi vida alguien más camina a mi lado: Heather. Cada semana nos encontramos para hablar de la vida y repasar lo aprendido en nuestro estudio bíblico con el material “Pasos hacia la madurez cristiana”. Me encanta que sea completamente bíblico. A veces vamos a Costco u otros lugares, y aún ahí, el discipulado continúa. Me recuerda que Jesús no tenía un «discipulado semanal»; solo hacía vida con sus discípulos. Ellos lo veían, lo escuchaban y aprendían de Él.

Y así, ahora yo también camino la vida con otras chicas. Gracias, Dios, por el discipulado.

Qué es el discipulado y por qué importa

El discipulado no es solo asistir a un estudio bíblico. Es un estilo de vida donde se comparte la fe, se aprende juntos, y se crece en obediencia a Jesús. Es acompañar a otros como Amy me acompañó a mí.

Jesús lo dejó claro:

“Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones…” — Mateo 28:19

Discipular es enseñar a otros a obedecer a Jesús y hacer lo mismo con otros.

Diferencia entre ser creyente y discipular a otros

Un creyente puede asistir fielmente a la iglesia cada domingo, participar en reuniones de oración, estudios bíblicos e incluso servir en actividades como llevar comida a hospitales. Puede hacer muchas cosas “cristianas”.
Pero un discípulo de Jesús va más allá: además de participar en todo lo anterior, está comprometido a cultivar una relación diaria e intencional con Dios. Prioriza la oración, la lectura de la Palabra, y permite que el Espíritu Santo dirija su vida. Su carácter refleja a Cristo, comparte activamente el evangelio, acompaña a otros en su crecimiento espiritual y los prepara para hacer lo mismo con otros.

Mientras que un creyente puede no comprender del todo por qué invertir en la vida de otros (discipular) es vital, un discípulo entiende que el llamado de Jesús es multiplicar discípulos, no solo asistir a eventos cristianos o parecer un cristiano.

Los beneficios de practicar el discipulado

Crecimiento espiritual personal

Aunque el discipulado puede tener diferentes matices en diferentes momentos o etapas de nuestra vida, partimos del hecho que todos los cristianos deberiamos estar en esa relacion de discipulado. Que otros nos acompañen en nuestro caminar y nosotros acompañar a su vez a otros. Discipular o ser discipulado te ancla a la Palabra, te permite tener un espacio de rendicion de cuentas, te mantiene humilde, y te permite ver a Dios obrar en otras vidas mientras transforma la tuya.

Como Pablo dijo a Timoteo:

“Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.” — 2 Timoteo 2:2

El discipulado genera generaciones de fe, no solo momentos.

¿Cómo aplicar el discipulado en tu vida diaria?

 

Pasos prácticos para discipular:

  1. Ora por una persona a quien discipular.
  2. Acércate con intención: “¿Te gustaría leer la Biblia juntos?¿Te gustaría que nos encontremos semanalmente para crecer juntos en la fe?”
  3. Reúnete semanalmente o de forma regular con la persona.
  4. Sé auténtico y bíblico.
  5. Celebra el crecimiento, aun el más pequeño.
  6. Ten un corazón enseñable.

Estudios bíblicos y reuniones efectivas

Recuerda: No necesitas ser perfecto, solo estar dispuesto.

 

Herramientas prácticas para discipulado

Jesus Film: cómo usarlo para enseñar

Jesus Film es ideal para compartir la historia de Jesús con creyentes y no creyentes.
Puedes:

  • Verlo por secciones y discutirlo.
  • Usarlo como introducción al evangelio.
  • Compartirlo digitalmente.

Biblias de estudio y guías de discipulado

Usa Biblias de estudio o recursos como:

Recursos digitales y plataformas online

Conclusión y llamado a la acción

Comienza tu camino de discipulado hoy

No necesitas tener todo resuelto. Solo un corazón dispuesto, empieza con una persona, un café, un capítulo de la Biblia.

Si te gustaría recibir discipulado en linea escribenos aquí: https://ig.me/m/misioneros_digitales

Invita a otros a participar y crecer juntos

Tal vez tú eres el Amy de alguien más, invierte tu vida en otra persona. Y deja que Dios haga el resto.

 ¿Y si hoy das ese primer paso?
Escríbele a alguien, invítalo a leer la Biblia contigo. El discipulado empieza con un “sí”.